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Entrevista a Rodrigo Álvarez, director nacional de Servicio Nacional de Geología y Minería: “Esta materia obliga a una discusión política y ciudadana nacional”

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urante el 2014, el Ministerio de Minería junto con Sernageomin, crearon el Departamento de Depósitos de Relaves, cuya finalidad busca responder a las obligaciones de fiscalización, y agrupar las tareas de permisos en materias como estabilidad hidráulica, geomecánica, física y química de los depósitos de relaves existentes, como también, el seguimiento a las órdenes, recomendaciones y multas que permitan velar por la seguridad minera de estos depósitos.

En relación a lo anterior, el director nacional de Servicio Nacional de Geología y Minería, Rodrigo Álvarez Seguel, conversó en exclusiva con El Industrial, acerca de las normativas, proyecciones y alternativas de uso de relaves mineros en Chile.


¿Por qué razón la normativa no contempla dentro de los proyectos mineros la obligación de incorporar aditivos poliméricos que se aplican debajo del suelo del nuevo tranque para proteger las napas antes de la construcción de relaves?

Esa es materia que concierne al Legislador. Sin embargo, sobre la base de la tradición del Derecho de nuestro país, se puede decir que, salvo contadas excepciones, las normas no “fuerzan” una u otra tecnología específica, sino que establecen principios y tipificaciones generales para salvaguardar un bien jurídico. En este caso, por ejemplo, se trata de la impermeabilización. El sentido de esta tradición está fundado en la necesidad de favorecer la innovación tecnológica en general y al mismo tiempo no privilegiar a una tecnología vigente o fabricante específico, como por ejemplo, los aditivos versus las geomembranas. Esto se establece en el Artículo 56 del Decreto Supremo 248/2007.


Se estima que los desechos mineros irán in crescendo, y se calcula que del total de material extraído en una mina, sólo 2% corresponde al metal deseado, y el resto es descartado en diferentes desechos como estériles (50%), relaves (44%) y escorias (4%). Teniendo presente este escenario, ¿qué posibilidades se plantean para transformar los pasivos y relaves mineros en activos industriales?

Este es un tema de debate político, técnico y ciudadano, que obviamente trasciende las obligaciones del Sernageomin fijadas por ley. El Estado y los fiscalizados están participando en la evaluación del potencial económico (minero) de depósitos de relaves, con la finalidad de tratarlos por los elementos de valor económico que contienen, y que serían rentables de extraer con la actual tecnología de recuperación. La experiencia muestra que ha habido muchas innovaciones para la reutilización del relave como material de base para diversos emprendimientos, como por ejemplo: ladrillos, relleno de caminos, recuperación de suelos, etc. La diversidad es amplia y cada depósito puede tener méritos diferentes según el prisma con que se mire. Obviamente, eso es un tema paralelo a la obligación de que los depósitos estén contenidos para proteger a las personas y los ecosistemas.


Chile es un país sísmico y aluvional, con grandes tragedias producto de los deslizamientos, no solo de tierra sino también de relaves, que han causado contaminación en su trayecto. ¿De qué forma se espera regular la seguridad de los depósitos de relave? ¿Se baraja alguna otra alternativa de eliminación de pasivos ambientales tóxicos mineros?

La pregunta obliga a una discusión política y ciudadana nacional. Tal vez se trate del siguiente debate tras la entrada en vigencia de la Ley de Cierre de Faenas, que ha fijado un piso referido a pautas de estabilidad física y química. Es importante en este sentido tener una mirada histórica. La primera regulación de relaves data de 1970, a través del Decreto Supremo N° 86 sobre parámetros de diseño, construcción y operación ante actividad sísmica y fluvial. Después, el Decreto Supremo 248 reemplazó y profundizó criterios. En 1994 se crea la Ley de Bases de Medio Ambiente, que implicó que estos proyectos ingresaran a un Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. En 2010, sobre la base de los requerimientos de la OCDE, se reforma esta ley para crear una estructura moderna de control ambiental, con separación de funciones de evaluación, fiscalización, etcétera. Y finalmente desde 2012 está la Ley de Cierre de Faenas, que está implicando un gran paso para las faenas que en el futuro cumplan su fase de explotación. Ahora bien, lo pendiente de discusión se refiere a aquellos depósitos cerrados antes de esta ley, muchos de los cuales ya no tienen dueño.

La regulación vigente sobre depósitos de relaves incluye en el diseño, construcción y cierre el tema de los cálculos de estabilidad dinámica y estática para las solicitaciones sísmicas que deben soportar estas obras de ingeniería. Así también, se prohíbe la construcción de tranques con el método de aguas arriba, por ser poco resistentes desde el punto de vista sísmico. En cuanto a la estabilidad química, el Decreto Supremo 248 establece que estas estructuras deben aislar y contener los materiales depositados. O sea, la norma fija los resguardos. La proposición de las técnicas y tecnologías específicas para velar por ello es materia de los fiscalizados, mientras que al Estado, a través de distintas instituciones, concierne la evaluación, control y fiscalización de esas propuestas.

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